
La forma en que un padre ama, corrige y guía puede marcar una vida para siempre.
Hay heridas que no siempre se ven, pero que se sienten cada mayo. Este es un espacio para las hijas que siguen aprendiendo a sanar, a pertenecer y a sentirse amadas en Dios.
Las huellas más profundas no nacen en un instante, sino en los gestos que se repiten con amor y fidelidad.
Hay días en los que el alma de una madre solo necesita un lugar donde descansar.
Hay oraciones que solo una madre sabe hacer… y Dios escucha cada una de ellas.
Los pétalos de una flor no crecen antes que sus raíces. Aunque no se vean bajo la tierra, es necesario enfocarse en ellas si deseas que florezca.
La cruz no es solo un símbolo para recordar el pasado. Es el lugar donde el amor de Dios se hizo visible para toda la humanidad.
¿Y si lo que diste por definitivo solo era el penúltimo capítulo?
¿Te has preguntado alguna vez cuánto es lo más que te puede perdonar Dios?