fe
¿Sientes que perdiste el ritmo con el que iniciaste este año? No te preocupes: te tengo buenas noticias.
¿Ya te adaptaste a este nuevo año? Si aún te está costando, este mensaje es para ti.
Yo también he pasado por etapas en las que pareciera que Dios guarda silencio. En momentos así uno se pregunta si hizo algo mal, si perdió el rumbo o si su fe no es suficiente. ¿Te ha pasado?
Nuestras cicatrices pueden ser testimonio de la fidelidad de Dios: de cómo nos sostuvo en medio de la tormenta y de cómo Su gracia transformó nuestro dolor en fortaleza.
Sin importar la edad que tengas, procura vivir cada día con la esencia que identifica a un niño.
La Palabra nos enseña que Dios hace todo nuevo, lo cual aplica hasta para nuestras metas, nuestro llamado y nuestros dones.
La sabiduría que proviene de nuestro Padre Celestial es un tesoro que transforma nuestras vidas.
Si como creyentes no conocemos las promesas de Dios, ¿cómo nos acercaremos a Él para pedirle lo que necesitamos?
Sigamos creyendo que, con Su guía y la unidad de cada uno de nosotros, el país de la eterna primavera sobresaldrá y será ejemplo de fe, justicia y amor para las generaciones que vienen.
La esperanza y un futuro lleno de plenitud son herencia de Dios, pero solo la vemos cuando reconocemos al Padre de la gloria.

