Lo que puedes hacer cuando no estás de acuerdo

Lo que puedes hacer cuando no estás de acuerdo

Hay decisiones de las personas que amamos que nos preocupan. Podemos ver un riesgo, pensar que se están equivocando o simplemente desear que escogieran otra cosa.

Cuando pasa eso, lo primero que tenemos que reconocer es que

esa decisión no nos corresponde a nosotros.

Podemos hablar. Podemos aconsejar. Podemos explicar lo que vemos. Pero llega un momento en el que la otra persona tiene que decidir por sí misma.


Ahí es donde la intercesión toma un lugar muy importante.

En lugar de repetir el consejo, insistir o tratar de convencer, podemos llevar esa preocupación a Dios. Podemos pedirle que le dé sabiduría a esa persona, que le permita ver lo que necesita ver y que la proteja de decisiones que puedan hacerle daño.

Santiago 1:5 dice:

«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios».
(Santiago 1:5).

Esa oración podemos hacerla también por las personas que amamos.


Hay que cuidar algo: que nuestra preocupación no termine convirtiéndose en presión.

Cuando estamos muy preocupados, podemos querer preguntar constantemente, volver a hablar del mismo tema o buscar que la persona finalmente haga lo que nosotros creemos correcto. Y eso puede terminar afectando la relación.

Si ya hablamos con claridad, podemos dejar espacio para que la persona procese y decida.

Eso no significa que nos dé igual lo que pase. Significa que entendemos cuál es nuestra responsabilidad.


Podemos acompañar sin controlar. Podemos estar disponibles sin perseguir. Podemos seguir orando aunque la decisión no sea la que hubiéramos tomado.

También necesitamos confiar en que Dios puede trabajar donde nosotros no podemos llegar.

Proverbios 3:5 dice:

«Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia».
(Proverbios 3:5).

A veces creemos que porque vemos algo con claridad, necesariamente sabemos cuál es la mejor decisión para otra persona. Pero nuestra perspectiva también es limitada.

Por eso, cuando no estamos de acuerdo, podemos hacer tres cosas muy concretas:


Hablar cuando corresponde, respetar la decisión y seguir intercediendo.

Y si después esa persona necesita ayuda, seguimos estando ahí.

Amar a alguien no significa evitarle todas las consecuencias de sus decisiones. Significa que puede saber que cuenta con nosotros mientras aprende, crece y camina su propio proceso.


La oración nos permite seguir cuidando sin tomar un lugar que no nos corresponde.