El dinero es necesario. Eso está claro.
Nos permite pagar la casa, estudiar, cuidar nuestra salud, ayudar a nuestra familia, disfrutar cosas buenas y prepararnos para el futuro. Por eso creo que tampoco tenemos que sentirnos mal por hablar de dinero o por querer administrarlo mejor.
Lo que sí tenemos que cuidar es el lugar que le damos.
Porque uno puede empezar queriendo vivir un poco mejor y, sin darse cuenta, terminar necesitando cada vez más para sentirse igual de bien.
Compramos algo, nos acostumbramos. Después queremos algo mejor. Subimos nuestros gastos, asumimos otros compromisos y llega un momento donde todo lo que ganamos ya tiene destino antes de llegar.
Y ahí es donde yo creo que vale la pena preguntarnos:
Porque uno puede decir que quiere tranquilidad, pero vivir lleno de deudas. Puede decir que quiere más tiempo para su familia, pero asumir un estilo de vida que le exige trabajar cada vez más. Puede ganar más que antes y seguir sintiendo que nunca es suficiente. Eso pasa.
Por eso administrar bien no tiene que ver únicamente con cuánto tenemos. Tiene mucho que ver con saber decir:
Y querer algo tampoco está mal.
Solo tenemos que ser honestos.
La Biblia dice:
(Mateo 6:21).
Siempre me ha parecido un versículo muy práctico, porque nuestras prioridades se terminan viendo en la manera en que usamos lo que tenemos.
Si Dios nos permite producir, trabajar y tener recursos, también necesitamos sabiduría para administrarlos.
Ahorrar es importante. Saber cuánto debemos es importante. Hacer un presupuesto puede evitarnos mucha preocupación. Pensar antes de comprar también.
Son cosas sencillas, pero dan orden.
Y el orden trae paz.
A mí me gusta pensar que el dinero tiene que servir para algo bueno: cuidar, construir, dar, prepararnos, disfrutar con responsabilidad y poder ayudar cuando alguien lo necesita.
El problema empieza cuando nuestra vida comienza a girar alrededor de mantener lo que tenemos o conseguir lo siguiente.
Porque siempre habrá algo más caro, algo nuevo, algo que alguien más tiene.
Si nuestra medida de bienestar depende de eso, nunca vamos a sentir que llegamos.
El dinero puede ser una herramienta muy buena.


