¿Existe el hombre perfecto?

¿Existe el hombre perfecto?

¿Existe el hombre perfecto? Probablemente muchas mujeres se hacen esa pregunta. Yo no sé la respuesta, pero puedo decir que el Señor nos prepara para vivir con el hombre correcto. ¿Cómo saber si él es el correcto? Si tiene las cualidades por las que has estado orando, seguro que sí.

En la búsqueda de la pareja con la que vamos a pasar el resto de nuestra vida nos topamos con diversas situaciones de incertidumbre que se resuelven si tú ya tienes claro cómo es la persona con la que quieres compartir tu vida. A veces el problema es que no tienes claro cómo es ese perfil y por eso te distraes o dudas con frecuencia.

En mi caso, lo que me fascinó de mi esposo es que ya tenía bien definido que su servicio a Dios era lo primero en su vida. Eso era por lo que yo había orado: un hombre que amara a Dios sobre todas las cosas. Hoy, después de décadas, esa sigue siendo su mayor cualidad.

Además, debo decir que Cash es un hombre muy determinado y seguro de sí mismo, dos cualidades que otorgan confianza y llenan de certeza. De hecho, esas cualidades lo llevaron a graduarse de la universidad con honores y a emprender algunos proyectos empresariales que voluntariamente cerró cuando el Señor lo llamó para servirle a tiempo completo.

Cuando recibimos el llamado de Dios para fundar el ministerio lo hicimos sin dudar porque en nuestro corazón estaba el anhelo de servirle. Empezamos en la sala de una casa y, en el camino, la ejecución y buena administración de mi esposo permitió que el crecimiento se diera de manera sobrenatural y Dios nos ha acompañado en 26 años de ministerio.

A las jovencitas que están en esa búsqueda les puedo decir por mi propia experiencia que el Señor diseñó a todos los seres humanos con cualidades y defectos. No hay un hombre perfecto, pero sí uno que sabrá inspirarte y motivarte para caminar junto a él.

A las mujeres casadas les puedo decir que oren por su esposo para que él pueda ser ese hombre que lidere el hogar y sea un ejemplo para los hijos, pero abandonen la idea de que él pueda ser como los protagonistas de las películas de amor. Esos no existen: son personajes creados, pero en la vida real solo hay esposos imperfectos, así como esposas imperfectas. Nosotras tampoco somos infalibles, tenemos defectos y errores que con el tiempo vamos corrigiendo.

Mientras más conocemos a Dios podemos reconciliarnos con nuestros defectos y los de nuestra pareja. Si en la relación hay respeto, amor, un genuino deseo de salir adelante y buscar la dirección de Dios, ¡esos son los ingredientes básicos para iniciar un camino en pareja!

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