¡El corazón agradecido aleja la ansiedad!

¡El corazón agradecido aleja la ansiedad!

¿Sufres de ansiedad? ¿Te has sentido más ansiosa en los últimos meses? La ansiedad es sumamente dañina para el alma, el cuerpo y la mente, pues provoca inquietud, angustia, intensa excitación e inseguridad extrema. En este tiempo en el que hemos tenido que adaptarnos a nuevas formas de vivir es cuando más tenemos que cuidar nuestra salud emocional.

Anteriormente en este espacio ya he hablado de este tema. Mencioné que existen dos tipos de ansiedad: la cotidiana —vergüenza o timidez en una situación social incómoda— y la que se vuelve un trastorno —evitar socializar para no ser juzgada o humillada—. Muchas de nosotras manejamos una ansiedad cotidiana o, dicho de otra forma, manejable. Sin embargo hay quienes sufren de un trastorno que interfiere con su vida diaria.

Es tan dañina que incluso llega a paralizarte o dejarte sin aliento. Esta es una enfermedad que muchas mujeres viven de manera silenciosa, pues les da pena hablar de cómo se sienten para evitar ser juzgadas.

Ese es el primer prejuicio que debemos romper. Dios, a través de las Escrituras, nos dice que es necesario que renovemos nuestros pensamientos. No podemos arriesgar más nuestra salud y debemos buscar ayuda inmediata, ya sea con una amiga, una persona de la familia o un especialista.

Debes evitar caer en esos malos sentimientos que provocan que te llenes de miedo o encierres tu alma en esa oscuridad que te va alejando de tu familia y de tus seres queridos. Desde que ese pensamiento aparezca puedes buscar ayuda e ir confiadamente delante del Señor para que te ayude a no caer en el círculo de esa enfermedad.

Hace un tiempo, una amiga acudió a mí para hablarme de este tema. Se negaba a buscar ayuda profesional, así que fui la intermediaria entre ella y la especialista. Me llamó la atención que lo primero que la psicóloga me dijo es que le ayudara a ver todo lo bueno que había en su vida. Sí, ella me dijo que el agradecimiento es importante en el proceso para combatir la ansiedad. Si tú estas viviendo un episodio de esta naturaleza te comparto el mismo consejo tan sencillo e importante: dirige tu atención en todo lo que tienes (poco o mucho), como la salud, un techo, un trabajo, una familia o alimento.

Además de ser agradecidas, la Palabra dice que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. Así que ayúdate amándote, siendo fuerte, tomando una postura determinante ante las distintas situaciones, pelando por las cosas buenas y, sobre todo, siendo agradecida. Jamás olvides que Dios nos sostiene con Su mano y nos guarda en todo momento. ¡En Él no debe haber preocupaciones!

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