Desarrollar autoconfianza

Desarrollar autoconfianza

La Biblia enseña que la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Este pasaje no se limita a hablar de la fe en Dios, sino que describe el concepto de la fe en su forma más esencial. La pregunta de fondo no es solo en quién creemos, sino si realmente sabemos vivir por fe, ya que antes de confiar en Dios o en cualquier otra persona, es necesario comprender lo que significa caminar por fe. Como hijos de Dios, reconocemos que todo lo visible fue creado a partir de lo invisible; esto sugiere que, para percibir lo que no se ve, necesitamos una mirada distinta: los ojos de la fe.

En este sentido, cuando alguien afirma que no confía en nadie excepto en Dios, podría estar incurriendo en un error, ya que no podemos amar a quien no vemos, sin amar primero a las personas a las que sí vemos. Como cristianos, este es un error que cometemos con frecuencia, pues olvidamos que tener fe también implica confiar, no solo en Dios, sino que también en nosotros mismos. Este proceso puede tomar años, puesto que desarrollar hacia otros la misma confianza que deseamos inspirar requiere tiempo, madurez y compromiso.

Muchas veces, cuando somos adultos, creemos que, por el simple hecho de haber vivido más que otros, tenemos mucha más experiencia; la edad no garantiza que, cuando nos enfrentamos a nuevos retos, tengamos pensamientos correctos. Debemos creer que tendremos un buen futuro, sin importar la etapa de vida en la que nos encontremos, aunque lo que estemos viviendo nos haga creer lo contrario. Las Escrituras nos enseñan que Pablo tuvo experiencias buenas y malas, pero al final se quedó con lo bueno y por eso no perdió la fe. Su seguridad no venía de la experiencia, sino de su forma de pensar.

Ten por seguro que todo lo que le pidas a Dios en oración puedes comenzar a manifestarlo mediante tus propias palabras y acciones. Recuerda que la oración es una práctica que debemos ejercer diariamente con mucha intención y fe. Cuando las cosas no salgan como esperas, recuerda que los momentos complejos son pasajeros, así que enfócate en aprender, soltar y quedarte con lo bueno de cada situación.

Asimismo, es fundamental que, en todo momento, sin importar lo que estemos viviendo, nos amemos tal como somos porque fuimos creados a la perfecta imagen y semejanza de un Dios que nos ama como nadie más lo hace. Absolutamente nadie puede tener una imagen sana de ti mismo si tú no la tienes primero. Cuando aprendemos a vernos como Él nos ve, encontramos propósito y valía.

Si has perdido la fe en ti mismo, este es el momento ideal para que alinees tu autoconfianza a la confianza que le tienes a Dios, ya que, de esta forma, te prepararás para realizar grandes proezas en Su nombre. ¡Bendiciones!